Esquiar después de una lesión

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March 22, 2019

El impacto psicológico causado por una lesión puede ser mucho más complejo y de difícil recuperación que una ruptura de ligamentos o una fractura, por ello, es necesario considerar la recuperación de las lesiones desde una perspectiva biopsicosocial.  Algunas personas lo viven como un auténtico drama y, cuando vuelven a esquiar, mantienen un trauma psicológico que se convierte en una gran barrera que impide volver a disfrutar como antes, con libertad y con la voluntad de superarse a uno mismo.

Lo que tenemos dentro de la cabeza es siempre lo más complicado de superar. El impacto psicológico tarda mucho más en cicatrizar que una herida o que una fractura. Una lesión esquiando puede manifestarse a la larga de diferentes maneras, primero tenemos que identificar cuáles nos afectan a nosotros: pérdida de la autoconfianza, pensamientos negativos, sensación de vulnerabilidad, estado de depresión, ansiedad, miedo, frustración, incertidumbre. ¿Cómo puedes superarlo? Para afrontarlo, debes a ir poco a poco:

  1. Mantén una actitud positiva. Los pensamientos y emociones positivas favorecen el proceso de recuperación, incluso tu fisiología puede llegar a experimentar cambios que pueden acelerar la curación, esto es más fácil de decir que de hacer, pero procura que los pensamientos y emociones positivas llenen tus días en la nieve.

  2. Márcate metas a medio y largo plazo. Deben ser realistas en función de cómo ha sido tu recuperación y cómo te sientes. No vuelvas nunca al punto de actividad física donde lo dejaste, porque darte cuenta de que has perdido nivel no hará más que frustrarte y ahondar en tus penas.
  3. Busca a un deportista que estuvo lesionado. Compartir experiencias con otra persona puede generar una reducción del estrés e incluso a aumentar nuestra autoconfianza y disminuir el miedo.

  4. Permítete estar triste cuando lo necesites. Es fundamental expresar las emociones en los momentos de curación de la lesión. No tiene sentido forzarse a estar todo el día alegre y riendo cuando ves que esta temporada no podrás ir a esquiar con tus colegas o cuando te das cuenta de que, tras la recuperación física, tu cuerpo aún no responde como antes.
  5. Aprender de los errores. Si una lesión esquiando tiene algo “positivo”, es que nos brinda la oportunidad de aprender qué hacer para que no vuelva a pasarnos. Piensa qué ocurrió y cómo puedes evitarlo: ¿No calentaste? ¿Estabas demasiado cansado y aun así seguiste esquiando? ¿Te exigiste más de lo que debías? ¿Tenías sobredosis de confianza y no fuiste realista? ¿No usaste las protecciones necesarias? Después de reflexionar sobre todos estos “fallos” veras que será más fácil seguir practicando el esquí y el snowboard.

Si tu caso es muy grave, lo más recomendable es que acudas a un psicólogo especializado en deporte. Paciencia, positivismo y tesón serán tus mejores aliados para volver a divertirte en pistas. ¡Muchos ánimos!

 

 

 

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