La historia del esquí en Chile

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December 6, 2018

Antes de nada y de entrada creo importante subrayar que en Chile se esquía desde mediados de los años 30 del siglo pasado, cuando los primeros descensos con esquís se hacían en los alrededores de Farellones y Portillo. El primer remonte se instalaría a principios de los 40 en ésta última estación y a Farellones llegaría en 1948. A partir de mediados de los 50 el esquí se fue implantando en otros territorios de los Andes pero lo que lo catapultaría definitivamente en Chile, y que éste se diera a conocer en todo el mundo, llegó en 1966, año en que Portillo organizó el Mundial de esquí. Durante una semana los Andes fueron la cita mundial de la nieve y ese evento ayudó a proyectar Chile como un destino de nieve, conocido y avalado internacionalmente. Años más tarde nacerían otras estaciones muy diferentes a las de los Andes centrales, como fue el caso de Nevados de Chillán a mediados de los 80 del siglo pasado.

La Parva, El Colorado y Nevados de Chillán: tres estaciones diferentes

A 40 kilómetros de Santiago encontramos algunas de las estaciones más famosas de los Andes de Chile: El Colorado, La Parva y Valle Nevado, además del parque de nieve de Farellones. Son conocidas como las metropolitanas. 400 kilómetros más al sur, en la región del Bío-Bío, se encuentra la estación de Nevados de Chillán, desarrollada en la falda de un volcán con bosques milenarios a sus pies. Todas tienen en común que prácticamente no hay nieve de cañón, son estaciones muy diferentes en cuánto a clientes y configuración, así que cada una de ellas es singular, atractiva y especial.

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El Colorado: una pirámide blanca muy bien aprovechada

El Colorado es una estación diseñada alrededor de las vertientes del Cerro Colorado (3.330 m), cima en forma de cono de la cuál parten las pistas que descienden hasta su cota baja, en los 2.560 m, o en dirección al Valle Olímpico, un sector que siempre ofrece la mejor nieve gracias a su orientación y a que los trazados son más técnicos y por ello menos concurridos. En El Colorado no hay bosque que proteja sus pistas, así que los paravientos de madera se convierten en uno de los elementos que a la vez que delimitan trazados también son la característica identificativa que primero se visualiza cuándo llegamos al pie de pistas.

En esta estación la mayoría de los clientes son chilenos, aunque también hay una representación notable de cliente internacional, brasileño especialmente, que sube y baja en un día des de Santiago. El Colorado ofrece una buena red de remontes y cerca de 35 kilómetros de pistas que aprovechan cada palmo de la estación. Ofrece buenos servicios, variados, oferta de calidad en restauración y trabajadores siempre alegres, lo cuál siempre se agradece. Es una estación cómoda y completa que en un futuro cercano renovará su parque de remontes y también su pie de pistas con propuestas inmobiliarias que permitirán aumentar la oferta de alojamiento.

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La Parva, la estación para la jet-set chilena

Estación vecina de El Colorado, así que ambas se “miran” de reojo. En La Parva se nota un ambiente especial. Parece que los clientes tienen una manera de hacer un poco diferente, en sus actitudes, a la hora de hablar y a la hora de equiparse. Y eso se nota sólo en prestar un poco de atención en como son los esquiadores que nos preceden a la hora de tomar silla o percha. Aquí vemos mucho equipo nuevo de la temporada, “made o designed in the USA”. La Parva es la estación de la clase alta chilena que reside en la capital Santiago de Chile. Pero tiene más cosas que la hacen especial: ambiente muy familiar, trabajadores atentos, remontes cómodos y trazados muy variados, aunque por lo general exigentes.

La estación ha sido configurada por la vertiente sur del Cerro La Parva, de 4.050 m., con vistas directas a Santiago de Chile y con un desnivel superior a los 1.000 m. (cota máxima 3.700, cota mínima 2.600 m.). Son 38 kilómetros de pistas, también sin bosque y con paravientos, pero a diferencia de su vecina el terreno aquí es mucho más irregular y por ello no tan fácil de “barrer” por el viento. La Parva es la estación prometida que se hace querer a primera vista, con una filosofía de proyección que no busca cantidad sino calidad. ¿El resultado? Esquiar por pistas sin masificación, sin colas en los remontes y con una oferta en su pie de pistas excelente en servicios y calidad.

Nevados de Chillán: deslizarse por la falda de un volcán

¿Se imaginan esquiar todo el día por bellos paisajes a la falda de un volcán humeante? ¿O que finalizamos la jornada de esquí descendiendo por la pista azul más larga de Sudamérica? ¿Y que después de ese descenso pueden darse un relajante baño en aguas termales naturales mientras nos tomamos un pisco-sour? Sí, este paraíso para esquiadores que aman la naturaleza, la nieve y el esquí a partes iguales existe, y se llama Nevados de Chillán.

En esta estación-resort todo tiene un aire mágico y eso se absorbe rápidamente nada más empezar a subir por sus telesillas. Aquí todo el mundo parece vivir con intensidad, desde los clientes a los remonteros de la estación, pasando por los instructores o los camareros de los restaurantes. Quizás la respuesta esté en su entorno único y en esa atracción que siempre genera la presencia vigilante de los volcanes Nevado, Nuevo y Viejo, que vemos de cara cuándo ganamos metros con los telesillas pero a quienes damos la espalda cuándo descendemos. Extraña relación y atracción. Nevados de Chillán, con sus 35 kilómetros de pistas y 1.250 m. de desnivel es el resort de referencia de latino-américa para todos aquellos que buscamos nieve, fuerapistas con identidad, tranquilidad, paisajes diferentes o incluso un valle que nos pueda adoptar por unos días y hacernos suyos.

Los Andes de Chile: selfies, tabla de surf y buena gastronomía

Con la visita a estas estaciones de los Andes chilenos nadie se puede llevar una impresión precisa y concreta de lo que es el esquí en Chile, su identidad o su clientela, pero sí una idea general. En cualquier caso hay actitudes que no cambian por mucho océano que separe Europa de Sudamérica: las selfies en un telesilla o al inicio de una pista negra. Y quizás, pero solo quizás, los más jóvenes tienen más afición por los fuera pistas y las tablas de surf que no por la competición tradicional que vemos en las pistas europeas. Ah, y muy importante: en Chile se come bien pero es que en las estaciones de esquí se come mucho mejor. ¿Por qué? Materia prima de calidad, elaborada sin estrés en un entorno maravilloso y con mucha generosidad mientras lo acompañamos con un buen vino del país o un delicioso pisco-sour.

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